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divendres, 8 de maig del 2015

Muda de piel.

La piel de sus heridas cicatrizaba un poco más con cada caricia. Barajó muchas cartas, algunas buenas y otras pésimas. Jugó al escondite y al aquí te pillo, aquí te mato. Tubo viajes pasajeros y maletas que nunca llegaron a alcanzar el vuelo. Lloró de felicidad y se rió para no llorar. Navegó por mares profundos y se ahogó en pequeñas playas, pero siempre miró hacia el horizonte, investigando que era lo que le quedaba por perder y se dio cuenta de que sólo tenía la opción de intentarlo todo. Se dio cuenta de la relatividad del tiempo al no llegar el invierno mientras, entrelazados por miradas que ardían, sus brazos le devolvían todo calor que no sintió un tiempo atrás. 


Y jugando a ver quién ganaba se dieron cuenta que ganaban los dos. 

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