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dimarts, 27 de gener del 2015

El tiempo todo locura.

Nos pasamos la vida idealizando, esperando a que se cumplan todos esos momentos mágicos que una y otra vez soñamos, dormidos o despiertos. De lo que no nos damos cuenta es de que mientras soñamos, la vida pasa, casi sin darnos cuenta, casi sin querer. O puede que aunque sabemos que los sueños, sueños son, no queremos despertar por miedo a lo que podamos encontrarnos fuera, en la realidad. Esperamos ese momento que nunca llega sin pensar que, a veces, el momento nunca llegará si no lo buscamos, si no lo creamos. Vivimos en realidades de películas, queriendo ser los protagonistas de ellas, creyendo que los finales felices pueden ser para siempre. Lo que no nos enseñan es lo que pasa después de que la tormenta se haya ido y la paz vuelve a reinar y tampoco nos enseñan que los finales, para bien o para mal, siempre duelen. Y si señores, por mucha fantasía que se vea en las películas, la realidad siempre se supera, porqué la realidad es mucho peor, mucho más cruel, mucho más dura. 
La mayoría de los seres humanos que habitamos la tierra somos infelices, por distintas causas, con distintos sentimientos, pero lo somos, con mayor o menor grado. El amor es una fuerza superior, el amor puede ganar batallas e incluso guerras pero muchas veces, cuando amamos, no nos encontramos lo que esperábamos encontrar. En las películas de “chico conoce a chica…” el amor es su fuente principal, dónde la mujer encuentra al hombre perfecto y viceversa, un hombre que la entiende, que le hace sentir viva. Nosotros esperamos encontrarnos una relación como esas, con gritos que llevan como consiguiente una magnifica reconciliación. Esperamos a que nos entiendan siempre, pero a veces debemos dejarnos entender, porqué nadie nace vidente. Debemos dar para recibir, luchar, y a veces llorar para poder seguir, y sonreír cada día si es posible. 
En las películas nos enseñan como dos personas se enamoran, pero no se debe confundir enamorarse con amar. Podemos amar toda la vida a una persona sin estar enamorado de ella.

No perdamos más tiempo esperando a que pase algo y luchemos por lo que queremos conseguir, porqué el tiempo todo no lo cura, pero si queremos puede ser siempre locura. 

divendres, 16 de gener del 2015

La vida es eso que nos pasa mientras hacemos otros planes.

Mi hilo conductor es como la tela de una araña; una obra de arte, con sus perfectos acabados creada a base de esfuerzo y dedicación, pero frágil e débil, tanto, que con tan solo una palabra mal empleada en un momento poco oportuno se puede romper.
Cuando somos niños nuestra máxima preocupación es no poder jugar todo el tiempo deseado con esos nuevos patines, preocupaciones que van creciendo a medida que vamos cumpliendo años. Llegamos a preocuparnos por la buena impresión que debemos dar ante otras personas, sobre los estudios e trabajos que podremos o no obtener e incluso llegamos a preocuparnos por la pérdida de nuestras facultades ante nuestros nietos. Y lloramos. Puede que por desesperación, puede que por incertidumbre o pena, o puede que a veces, sea nuestra única defensa para darnos cuenta que aun no es nuestra hora para inundarnos en un mar sin salida.
Siempre hay algo que nos impide alcanzar la plena felicidad, y ese algo son todas esas preocupaciones que creamos aunque no las tengamos. Necesitamos tenerlo todo controlado sin darnos cuenta que cuanto más controlado creamos que tenemos las cosas, menos control ejercemos sobre estas. A veces sólo hace falta dejarse llevar, apreciar cada paso y regalar sonrisas a todos esos que no nos las pueden dar. Porque las preocupaciones son sólo eso, preocupaciones, que vienen y van intentando condicionarnos la vida.
La vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en hacer otros planes” dijo John Lennon, y por ello, debemos dejar de hacer planes y vivir esto, el presente, lo único que tenemos, lo único que hoy por hoy podemos sentir.