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divendres, 21 de novembre del 2014

Navidad.

En fechas especiales debes dejar de pedir cosas materiales.
Pide momentos.
Pide reencuentros, cafés, cenas y largos vuelos.
Pasea por las calles iluminadas, llenas de colores, de gente paseando con gruesos abrigos para no dejar pasar el frío.
Pide visitas inesperadas, bailes a media noche con dos copas de más.
Pide vino o champán pero siempre con aquellos que sueles recordar.
Pide momentos llenos de felicidad y mil locuras para realizar.

Disfruta de los pequeños detalles que te regala la navidad. De las películas con manta en el sofá y de las guerras con bolas de nieve junto a los amigos de siempre. 


Pide por ti y por los demás, por un poco más de humanidad. 





dimarts, 4 de novembre del 2014

Dulce inocencia.

Querida Valentina,
te escribo esta carta no sé ni para qué. 
Las yemas de mis dedos se deslizan casi sin querer entre todas las letras del teclado, encontrando las exactas a cada tecleada. Puede que esta sea la carta numero 23 o puede que lleve escribiéndote toda mi vida. 
Aun recuerdo ese 1982, y como sonreíste cuando se abrieron las puertas del vagón. Que injusta la vida, ¿verdad?, solo es necesario un soplo para hacer añicos una ciudad, un mundo. 
Te fuiste demasiado temprano pero tus huellas en esos callejones aun se dejan ver. 

Todas las noches en vela y un whisky barato medio vacío o terminado, ya no lo recuerdo, en el séptimo piso de la Avenida Soledad.
Artistas de Broadway, mundo bohemio. Que ironía. 
Siempre buscando algo mejor en los peores sitios de Madrid. 
Era dulce.
Nuestra inocencia, digo, en mundo demasiado grande para nosotras.
Espero que estés bien y que la vida te haya dado respuestas a todo aquello por lo que invertimos tanto tiempo en encontrar.


De una primavera pasada que aun escribe para saciar su soledad.