En fechas especiales debes dejar de pedir cosas materiales.
Pide momentos.
Pide reencuentros, cafés, cenas y largos vuelos.
Pasea por las calles iluminadas, llenas de colores, de gente paseando con gruesos abrigos para no dejar pasar el frío.
Pide visitas inesperadas, bailes a media noche con dos copas de más.
Pide vino o champán pero siempre con aquellos que sueles recordar.
Pide momentos llenos de felicidad y mil locuras para realizar.
Disfruta de los pequeños detalles que te regala la navidad. De las películas con manta en el sofá y de las guerras con bolas de nieve junto a los amigos de siempre.
Pide por ti y por los demás, por un poco más de humanidad.
