*

*

dilluns, 17 de juny del 2013

Todo pasa por alguna razón

Pensé que todo había terminado, que lo que un día comenzamos se acabó ese mes de octubre. Pensé que sólo me quedaba el recuerdo y ese escaso esbozo de tu sonrisa. Y entonces te vi. Después de ocho meses sin apenas saber de ti vi que no habías cambiado, que seguías siendo ese chico del que me enamoré, con sus locuras y su complicidad. Estuve esperando tanto tiempo este momento que ni siquiera supe reaccionar. Hablamos como si nada, como si todo este tiempo no hubiera pasado, como si aun… Nos reímos y me abrazaste. En ese instante pensé que no te volverías a ir de mi vida, que te quedarías conmigo para poder realizar todos esos sueños que algún día nos propusimos alcanzar. No podía dejar de mirarte, no quería soltarte, perderte. No me creía que fueras tú el que estaba a mi lado, que una vez más me dieras esa fuerza para poder mirar hacia delante. Me derrumbé al darme cuenta de que yo ya no estaba en tu vida y que seguramente esa noche sería la última junto a ti. Entonces, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo dejándome así paralizada de todo pensamiento. Sólo te quería a ti. Comenzaste un camino de besos por mi brazo, besos suaves, sensibles, tiernos… hasta llegar a mi cuello. Mi frente estaba junto la tuya, tus ojos miraban a los míos y me di cuenta de que los echaba de menos. Resoplaste. Sabías lo que iba a pasar a continuación y te hacía miedo reconocer todos esos sentimientos que volvieron a surgir en pocos segundos. Jugamos, no mucho tiempo pero si el suficiente para darme cuenta de que me tenias locamente enamorada y que estaba atrapada en unas redes sin salida. Me diste cuatro besos en la mejilla acercándote cada vez más a mis labios hasta que los rozaste. Nos quedamos parados unos segundos y te besé. Toda nuestra historia pasó por mi cabeza, nuestro primer beso, nuestra primera vez, nuestra primera pelea, nuestra primera reconciliación. Y cuando me di cuenta vino la despedida, una despedida que, como siempre, me dejó un regusto amargo al saber que pasaría lo que terminó pasando.

Ahora ya no nos separan esos 44,3 kilómetros  sino 451 y lo que más me jode es que no haya sido yo la del beso de despedida y que no te haya podido abrazar, fuerte, como si no hubiera un mañana, y decirte que eres lo más grande que tengo. Te voy a esperar, como lo llevo haciendo desde siempre, para poder correr hacia a ti, lanzarme en tus brazos y no soltarte jamás. Pero sé que puede que esta espera sea en vano así que voy a seguir viviendo mi vida sin ti pero sin cerrarte las puertas de mi corazón pues siempre estarán abiertas para ti.

dilluns, 3 de juny del 2013

Emily Dickinson

"Sólo infinitos de la nada
Tan lejos como podía ver
Así era la cara que yo miré
Así miró ella misma a la mía."



"Ninguna se absolvería
Ninguna sería una reina
Sin la otra, de modo que
Aunque reinemos, pereceremos."



"El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
Ahora ninguno de los dos era más fuerte,
Él luchó, yo también luché,
¡Pero no luchamos a pesar de todo!"


"Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay."


"No es morir lo que nos hace daño:
nos hace más daño la vida."