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dilluns, 22 d’abril del 2013


Vivimos de promesas, promesas que sabemos que pueden no cumplirse. ¿Por qué nos empeñamos en prometer cosas imposibles? Nunca sabremos el final de las cosas, nunca sabremos si un siempre es para siempre.
Aun recuerdo esa noche de verano. Estaba sentada encima de tus piernas y juntos contemplábamos los fuegos artificiales. Te giraste hacia mí, me miraste a los ojos y sonreíste. Entonces me hiciste prometer que nunca te dejaría, que nuestro amor seria eterno y yo te lo prometí. Nos besamos. Ese beso significo un para siempre o eso creía.
Ahora estas tan lejos que ya no puedo alcanzarte y auque quiera volver a esa noche de verano para poder parar el tiempo sé que llego tarde. Puede que esa promesa ahora la tengas por otra chica pero en mi promesa iba incluido el “te querré para siempre” y de momento sigue intacto. No se si eso será verdad pero lo que si sé es que te quiero como siempre y como nunca. 



Querer.


Quiero tenerte cerca, muy cerca y respirar tu oxigeno. Quiero sentir tu corazón latir junto a mi pecho en el mismo compás. Quiero verme reflejada en el brillo de tus ojos, ser tus pensamientos y tus ilusiones. Quiero ser yo la causa de tu sonrisa, de tu alegría, de tu felicidad.  Quiero volar al más allá pero solo si es contigo. Quiero estar entre tus brazos y no temer a nada, ni siquiera a perderte. Quiero regalarte amaneceres, despertarme contigo todos los días. Quiero verte dormir, acariciarte y susurrarte al oído que te quiero. Quiero una vida contigo, créeme, una vida sin ti no tiene sentido. Quiero quererte y que me quieras, quiero que quieras quererme, quiero que sepas que el verbo querer solo quiere que nos queramos.