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divendres, 31 d’octubre del 2014

Una sola ida sin vuelta ni prejuicio

Desaparecer.
Esperarte.
No sé si tu dirección es el norte,
mientras yo tomo rumbo sur.
O si el este te llama la atención.

Entrelazados por miradas
que se desvanecen sin más,
sin mirar atrás. 

Puede ser que no, pero sí.
Puede ser que sí, pero también.
Aunque el sí sea yo.
Aunque el no seas tu.

Antes de encontrarte me perdí
y ya no se si te esperaba,
o si me esperaba a mi. 

De la nada hicimos todo,
del todo hicimos nada.
El mismo recorrido,
distintos parajes. 

Un billete.
Un viaje.
Un mundo.
Una sola ida 
sin vuelta ni prejuicio. 

dimecres, 29 d’octubre del 2014

Déjame.

Alúmbrame, haz de esta noche mi mejor pesadilla,
 alimenta tu saciedad con mis deseos.
Contradíceme.
Apasiónate.

Deja que caiga ese velo de seda que nos envuelve,
y prívame de las palabras.
Deja que el silencio nos invada, 
que nuestra respiración marque el compás. 

Esperaremos sin contar las horas,
y puede que,
vendamos nuestro amor con espinas
a nuestro augurio.

Adentrémonos en una locura infinita
perdiendo el norte. 
Pero no me sueltes,
quiero seguir descubriéndote.

Deja que esta noche te susurre que,
me atreví a desearte,
me atreví a quererte,
pero no me atreví a olvidarte.

dilluns, 20 d’octubre del 2014

Sunset.

Un nuevo atardecer, una nueva historia, una pizca de esperanza.
La última grieta de luz, la última enseñanza del día.

Todos escogemos direcciones distintas y puede que a veces, solo a veces, la nostalgia, el recuerdo me invada, pero todo pasa al veros una vez más, una vez de muchas, un poco más mayores pero siendo los mismos de siempre. Entonces las fotografías de mi vida, de nuestra vida pasan por mi cabeza y se forma un hoyuelo en la mejilla. 
Comprendo que la distancia no la hacen los kilómetros, sino las personas, por lo que cuando la mano alcanza la medida del corazón aún están presentes en él todos por los que hoy estoy aquí.

Al final todo tiene la importancia que tu quieras darle.
Y yo quiero darle esa importancia a todos esos recuerdos que permanecen conmigo en esos días con sabor a domingo, en esas mañanas pesadas.
Darle importancia al atardecer y al aprendizaje, pues como alguien dijo una vez: “nunca te acostarás sin saber una cosa más”.
Y hoy, una noche cualquiera, con mi colacao en mano, sé del cierto que mi amor es fuerte, que los retos te hacen grande, más grande que cualquier pesadilla nocturna, superando el miedo a tener miedo. 

No me gusta pensar que hubiera pasado si me hubiera rendido. 

Me gusta pensar en la lluvia, en las visitas inesperadas, en todo lo que voy a recorrer contigo o sin ti.