¿Cómo puede una llamada,
tan solo una, cambiarte el mundo? ¿Cómo podemos pasar de sonreír a arrojar
lágrimas por todo lo alto en tan solo milésimas de segundo? Esa sensación, ese
miedo que nos invade al creer que todo está perdido, ese corazón que disminuye
al vernos pequeños en un mundo demasiado grande para nosotros. Sólo en ese
instante podemos decidir. Decidir si debemos perder la fe o seguir luchando. La
impotencia nos invade, el reflejo de tu sonrisa, esa sonrisa que quizás nunca
más volvamos a ver. ¿Vamos a darnos por vencidos?
¿Sabes? nadie me avisó
que esto sería tan difícil, nadie me enseñó que sentir o como reaccionar ante
todas estas injusticias y solo me quedan dos opciones; quedarme quieta
preguntándome el porqué o cubrirme de valor y salir para lograr ser los
ganadores de esta lucha constante que no nos deja vivir.
Tú me has cambiado, has
hecho de mi una chica un poco más fuerte, has creído en mi y ahora me toca
hacer lo mismo contigo. Y dime, ¿para qué ser perfectos? Vivimos en un mundo
dónde nos inculcan como debemos vestir, como debemos reaccionar, que tenemos
que sentir y que tenemos que decir pero lo peor de todo es que nosotros
decidimos y la mayoría de veces nuestra decisión es hacerles caso, seguir sus
prototipos. Ahora tú decides si volver a empezar o seguir comiéndote el coco
para querer lograr ser alguien como ellos. No te digo que sea fácil, sé que nos
van a criticar pero solo por envidia. Puedes ser tu el que cambie las
expectativas de este mundo, podemos ser nosotros. Nunca voy a dejar de caminar
a tu lado, siempre juntos, ¿recuerdas? Pase lo que pase siempre juntos.
