*

*

dissabte, 17 d’agost del 2013

Lo difícil no son los problemas que nos invaden, es la cara que ponemos ante ellos.

¿Cómo puede una llamada, tan solo una, cambiarte el mundo? ¿Cómo podemos pasar de sonreír a arrojar lágrimas por todo lo alto en tan solo milésimas de segundo? Esa sensación, ese miedo que nos invade al creer que todo está perdido, ese corazón que disminuye al vernos pequeños en un mundo demasiado grande para nosotros. Sólo en ese instante podemos decidir. Decidir si debemos perder la fe o seguir luchando. La impotencia nos invade, el reflejo de tu sonrisa, esa sonrisa que quizás nunca más volvamos a ver. ¿Vamos a darnos por vencidos?
¿Sabes? nadie me avisó que esto sería tan difícil, nadie me enseñó que sentir o como reaccionar ante todas estas injusticias y solo me quedan dos opciones; quedarme quieta preguntándome el porqué o cubrirme de valor y salir para lograr ser los ganadores de esta lucha constante que no nos deja vivir.

Tú me has cambiado, has hecho de mi una chica un poco más fuerte, has creído en mi y ahora me toca hacer lo mismo contigo. Y dime, ¿para qué ser perfectos? Vivimos en un mundo dónde nos inculcan como debemos vestir, como debemos reaccionar, que tenemos que sentir y que tenemos que decir pero lo peor de todo es que nosotros decidimos y la mayoría de veces nuestra decisión es hacerles caso, seguir sus prototipos. Ahora tú decides si volver a empezar o seguir comiéndote el coco para querer lograr ser alguien como ellos. No te digo que sea fácil, sé que nos van a criticar pero solo por envidia. Puedes ser tu el que cambie las expectativas de este mundo, podemos ser nosotros. Nunca voy a dejar de caminar a tu lado, siempre juntos, ¿recuerdas? Pase lo que pase siempre juntos.