Hoy, 31 de diciembre, la gente vuelve a inundarse de bellos propósitos, de esperanzas y de ilusión. Se despiden de un año más para adentrarse hacia otro, desconocido aún, pero con grandes expectativas. Últimos retoques, últimas llamadas, últimas compras. Un último suspiro antes de las doce campanadas, antes de atragantarse con las uvas e intentar comérselas todas. Y yo brindo por eso, por toda esa gente que lucha y que nunca pierde la fe. Espero que este año venga con ganas, cargado de sorpresas y nuevas emociones.
Un día especial donde se dejan atrás todos los problemas e prejuicios para celebrar la llegada de un nuevo comienzo, de nuevas oportunidades para hacer las cosas mejor. Para amar como es debido y sonreír ante todos los que nos han hecho llorar. Para cuidarnos y respetarnos, para alcanzar nuestras metas o, por lo menos, dar un paso más.
Feliz año nuevo, feliz 2015!


