La lluvia penetraba en mi
piel como pedazos de cristales rotos, donde cada gota era una traición más, una
mirada perdida, un laberinto con sabor amargo. El telón se ha bajado y con él se
han ido todas las historias: una vez más hemos dejado el pasado atrás. Hemos
dejado sonrisas, lágrimas y un amor. Ahora nos toca volver a empezar,
disfrutar cada minuto y vivirlo. Ya no
vale ser como esas muñecas de porcelana que se rompen sin querer, debemos ser
fuertes, ya hemos derribado esos
obstáculos que nos impedían lograr nuestro camino así que somos libres para
tomar cualquier decisión, para sentir como el aire se intercala en nuestra
respiración y ser dueños de ese silencio que tantas veces echamos de menos.

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